martes, 30 de junio de 2020

El reto para los gremios empresariales



El movimiento empresarial venezolano ha enfrentado durante muchos años a un Estado todopoderoso que concentró durante mucho tiempo un poder político apuntalado con una ingente masa de recursos, provenientes de la renta petrolera. Gracias a ese leverage, no solo nuestra economía se volvió monodependiente, sino que padecimos a un Estado compitiendo de forma aventajada con los empresarios privados y al que hemos visto metido en todo tipo de negocios: desde industrias del hierro y petróleo, hasta hoteles, banca y telecomunicaciones, por solo mencionar algunos.

Hoy, con las cuentas nacionales en precaria situación, a niveles de hace 70 años pero con seis veces más pobladores, con un aparato productivo diezmado por las políticas de expropiaciones y ataques a los empresarios; las empresas que han logrado sobrevivir, han debido adaptarse a una economía diminuta, con poco acceso a financiamiento y con la tarea de tener que lidiar constantemente con la incertidumbre de decisiones políticas que amenazan su viabilidad.  De igual forma, los gremios empresariales, han debido transitar un amargo camino donde han desaparecido diversas Cámaras y Asociaciones; pero también, y hay que decirlo, se han consolidado gremios sectoriales y nacionales que han resistido estos embates desde el poder.

No obstante, y ciertamente no por convicción, sino por necesidad, quienes ejercen el poder se han visto en la obligación de tomar algunas medidas, no suficientes y en muchos casos aisladas, que aunque apuntan en la dirección correcta desde el punto de vista económico, rara vez vienen acompañadas de otras medidas integrales que les den viabilidad. Esto no quiere decir que seamos cándidos y asumamos esperanzas de algún giro importante en la política económica, pero si de entender que esa necesidad constituye una ventana de oportunidad para que nuestras empresas saquen la cabeza del agua y agarren una bocanada de oxígeno para continuar.

Fedecámaras como la institución más representativa del sector empresarial, y en su rol de brazo político del sector privado, está llamada a promover el encuentro de múltiples sectores de la vida nacional, tal y como lo refiriera el Cardenal Baltazar Porras en recientes declaraciones, a fin de cambiar la forma en que hemos venido haciendo las cosas y procurar buscar una solución a la grave situación que atraviesa el país. Esto es, en otras palabras, ser un órgano que incida en las políticas públicas que emanan del Estado y que sea un articulador para lograr construir acuerdos parciales en torno a esas políticas. Nada tiene que ver con asumir posiciones o banderas políticas en el sentido partidista. Pero cabe preguntarse si para buscar incidir, -que en las condiciones de estos tiempos pareciera más una defensa de derechos propios de un estado de derecho- ¿debiéramos sentarnos con quienes abiertamente han perseguido a la iniciativa privada? Antes de responder esa pregunta, veamos otros elementos. 

Para incidir en las políticas públicas de forma exitosa, aún en una situación y con un interlocutor tan difícil como el que tenemos en la actualidad, debemos realizar una gigantesca tarea. Todo pasa por comprender el objetivo y alcance de nuestra institución gremial más importante; y, articular los sectores y las regiones que componen a la Federación en torno a nuestras coincidencias -que son muchas- y el respeto de nuestros disensos. Entender que cada Cámara, cada región, cada sector, más allá de sus peculiaridades y sus distintos matices de realidad; formamos parte de un todo y en momentos tan complicados como los que atraviesa Venezuela, es importante actuar unidos y además hacerlo de forma asertiva.

Y es que para actuar de forma asertiva no podemos dejarnos llevar por nuestras pasiones. En estos tiempos, como nunca antes, el liderazgo gremial debe ser dinámicamente analítico, analizar estratégicamente de forma permanente las diversas situaciones a las que se enfrenta la empresa venezolana. Debemos pensar, analizar, ver todas las aristas que entran en juego, incluidos nuestros principios y valores democráticos, los cuáles debemos tener presentes en todo momento; y hacerlo pensando en el corto, mediano y largo plazo... y luego, declarar, fijar posiciones. Es importante construir la imagen de Fedecámaras como una institución independiente y fuera de la polarización partidista, -cosa que ya se ha comenzado a hacer y que debemos procurar mantener- trazar las estrategias adecuadas y articular nuestras organizaciones para defender derechos y recuperar espacios, para exigir el retorno a la vía democrática y denunciar los excesos del poder. 

Considero que debemos crear contenidos de estrategia político-empresarial e impulsar cursos y cátedras de análisis estratégico y situacional en todas nuestras regiones y sectores, que nos permitan dejar a un lado posiciones a priori, muchas veces llevadas principalmente por pasiones y conceptos muy válidos, pero que difícilmente hayan sido insertadas en la viabilidad a mediano o largo plazo de nuestras empresas y las instituciones gremiales. Como empresarios, somos libres de decidir que queremos para nuestras empresas, pero la dirigencia gremial debe estar por encima de las decisiones particulares y comprender que las acciones que adelante deben ser pensando en el futuro de la empresa privada como un todo.

Volviendo a la respuesta que quedó en el aire, pienso que si. Debemos sentarnos con quienes han perseguido la iniciativa privada, pues a veces hay que tragar amargo para lograr resultados. Ya en el pasado reciente, hace algunos meses atrás, Empresas Polar que es la empresa más representativa de la actividad privada lo hizo y logró acuerdos de precios que dieron un oxígeno no solamente a la empresa, sino a los consumidores, al ver de nuevo sus productos en los anaqueles. Parafraseando a Albert Einstein: locura es hacer lo mismo una y otra vez y esperar resultados diferentes. Ya hemos intentado infructuosamente por la vía de la confrontación abierta. Venezuela requiere del concurso de todos para la construcción de un gran acuerdo que le brinde estabilidad política a cualquier solución económica que sin lugar a dudas, es una tarea harto compleja. Monseñor Porras ha puesto en la mesa una propuesta a todos los sectores de la vida nacional, que resulta peligroso, por decirlo de algún modo, si nos dejamos llevar por aquellos que en las redes sociales parecieran gritar muy duro, nunca están conformes con nada y en muchos casos, poco hacen por intentar lo poco que está en nuestras manos. El momento que atraviesa el país, exige que sus élites asuman los desafíos que la nación demanda para su reconstrucción y no tengo la menor duda de que la construcción de un gran acuerdo político es uno de esos desafíos. ¿Aceptaremos el reto?

4 comentarios:

  1. Comparto tu punto de vista y estoy convencido que un acuerdo beneficiaría tanto al gobierno como al empresariado y por ende a la población quien es el objetivo principal de todo esto, pero el reto sería convencer a quienes dirigen el país hoy de que es necesario realizar ese acuerdo y buscar la forma (no sé cuál sería) que obligará al estado a respetarlo. No es fácil pero por el bien de Venezuela y los venezolanos aplaudo esa iniciativa...

    Mucha suerte...

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  2. Muy bien JM...lo que pasa es que no es fácil y el desgaste de la confrontación castiga

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  3. En total acuerdo con el contenido, el liderazgo que dirige a las instituciones cupula debe pensar como gremio empresarial y no como partido político, fedecamaras debe asumir su responsabilidad de que nos equivocamos desde la época de Carmona y hacerlo público, ninguna junta lo ha hecho desde ese entonces.

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